23 de septiembre de 2026

De acuerdo al Ministerio del Medio Ambiente, la mitad de los residuos que encontramos en la bolsa de basura de un hogar corresponden a desechos orgánicos. En detalle, el 58% de la bolsa son residuos orgánicos, un 26% envases y embalajes reciclables, y solo un 16% materiales descartables sin recuperación.

Este panorama demuestra que aún existe un importante desafío en la gestión de residuos. Gran parte de los residuos orgánicos sigue llegando a rellenos sanitarios y vertederos, donde quedan enterrados sin acceso a oxígeno y se descomponen generando gas metano, un potente gas de efecto invernadero cuyo potencial de calentamiento es hasta 80 veces mayor que aquel del dióxido de carbono (CO₂) en el corto plazo.

Lo paradójico es que estos residuos no deberían ser considerados basura. A diferencia de otros materiales, los residuos orgánicos son un recurso con un potencial enorme cuando son gestionados adecuadamente.

La biodigestión es el proceso de descomposición de materiales en presencia de microorganismos. Por un lado, existe la biodigestión anaeróbica, donde la descomposición ocurre en ausencia de luz y oxígeno transformando estos residuos en biogás, una fuente de energía renovable, y digestato, un fertilizantes rico en nutrientes. Y por otro lado, existe la biodigestión aeróbica, donde el mismo proceso ocurre en ambientes en presencia de oxígeno y luz, transformando el material en compost de alta calidad para mejorar suelos y apoyar procesos de regeneración. Tanto para la biodigestión anaeróbica como aeróbica, hoy podemos encontrar alternativas de tratamiento para distintas magnitudes, desde lo industrial hasta lo residencial. En ambos casos, lo que parecía un desecho se convierte en un recurso.

Además de reducir emisiones de gases de efecto invernadero, al eliminar de la ecuación la fracción más representativa de lo que compone hoy una bolsa de basura residencial, prolongamos la vida útil de rellenos sanitarios que hoy enfrentan crecientes niveles de saturación.

“Separar los residuos orgánicos en origen y asegurar su tratamiento adecuado es, hoy por hoy, una de las acciones con mayor impacto ambiental que puede tomar una organización”, dice Macarena Costa, Gerente Comercial y de Planificación de BZero.

En BZero diseñamos e implementamos sistemas de gestión de orgánicos adaptados a cada organización, asegurando que esos residuos lleguen a procesos de valorización reales. Si quieres saber cómo hacerlo en tu organización, escríbenos a contacto@bzero.cl